Todos los hongos
son heterótrofos (se nutren de materia orgánica) y la
mayoría son aerobios (consumen oxígeno en su metabolismo).
El alimento lo absorben por la superficie del cuerpo, en lugar de
ingerirlo como los animales.
La cantidad y variedad de sustancias metabolizables por los hongos
es superior a la del resto de los organismos eucariotas, aunque no
alcanzan la variedad metabólica de las bacterias.
Los hongos carecen
de movimientos rápidos por la presencia de su pared celular,
y por carecer de cilios y flagelos.
Su movimiento se realiza por crecimiento o pasivamente, por suspensión
en un medio fluido.
La compleja estructura
de sus órganos reproductores, esporangios o setas, es una adaptación
a la dispersión aérea de las esporas.
La mayoría
de los hongos son habitantes del suelo. Su estructura celular parece
adaptada a este ambiente y permite al micelio nutrirse en un medio
donde concurren gases atmosféricos, agua, sedimento y materia
orgánica que descomponen para su alimentación.
También hay algunas formas dulceacuícolas y marinas,
y numerosas formas de parásitos externos o internos de otros
organismos pluricelulares, principalmente plantas.
Además de formas saprófitas y parásitas, existen
numerosas especies que obtienen su alimento por simbiosis con plantas
y algas. La principal simbiosis con plantas la constituyen las micorrizas,
en las que el hongo aporta sales minerales a la planta, y la planta,
materia orgánica al hongo. Las simbiosis con algas forman estructuras
fotosintéticas, capaces de adaptarse a ambientes aéreos
extremos por su temperatura, poca humedad o falta de sustrato llamados
líquenes.
La manera habitual
de reproducción de los hongos es mediante esporas unicelulares.
Las esporas pueden generarse por mecanismos sexuales o asexuales,
y es frecuente la presencia en el mismo esporangio de ambos tipos
de esporas. La reproducción sexual se realiza por conjugación
de hifas de signo opuesto. En estas uniones, los núcleos no
se fusionan. Las células que se produzcan a partir de esta
conjugación, poseen dos núcleos haploides: uno del padre
y otro de la madre. La fecundación, unión de estos núcleos,
sólo tiene lugar al formarse los órganos productores
de esporas . La unión de los núcleos da lugar a zigotos
diploides, que rápidamente sufren meiosis para dar lugar a
esporas haploides.
Las esporas se propagan generalmente por vía aérea,
dando lugar, en condiciones adecuadas, a nuevas hifas.
Los hongos carecen de desarrollo embrionario, de modo que de la espora
surge directamente una hifa con las características propias
de la especie.
Para su defensa
frente a animales y para competir con las bacterias que habitan los
mismos medios, los hongos sintetizan un gran número de sustancias
químicas, como alcaloides tóxicos (responsables del
envenenamiento al ingerir setas) y sustancias bactericidas o antibióticos,
como la penicilina.
La clasificación
se los hongos se realiza atendiendo a los mecanismos sexuales de formación
de esporas. Se establecen así tres filos, conocidos como Zigomicetos,
Ascomicetos y Basidiomicetos. Para los hongos que han perdido la reproducción
sexual se crea un filo polifilético, el de los Deuteromicetes
u hongos imperfectos. Por último, suelen clasificarse en un
grupo aparte las asociaciones simbióticas con algas: los líquenes.
Existen pocos
restos fósiles. Los más antiguos datan del periodo Devónico,
y ya entonces estaban asociados a las plantas.
La importancia
económica de los hongos es considerable, especialmente en lo
referente a su relación con las plantas, colaborando en su
nutrición mediante micorrizas, o causando muchas de sus principales
enfermedades. Tienen importancia también las fermentaciones
fúngicas en la elaboración de alimentos, como el pan
o las bebidas alcohólicas. Estos organismos pueden causar graves
pérdidas al consumir alimentos almacenados, dando lugar a su
podredumbre en cuanto la humedad sea suficiente para su desarrollo.
Por último, citar su importancia en la producción de
medicamentos, sobre todo de antibióticos.