En
cuanto a su organización celular hay:
- Protistas
unicelulares (desde células diminutas a otras de considerable
tamaño)
- Organismos
plurinucleados; plasmodiales
- Asociaciones
celulares sencillas
- Organismos
pluricelulares complejos como algas pardas y rojas en las
que pueden diferenciarse tejidos rudimentarios e incluso órganos.
Sus células
pueden estar desnudas o cubiertas de diferentes sustancias (proteínas,
esqueletos silíceos, calcáreo, polisacáridos
como celulosa ...)
Pueden
ser móviles mediante flagelos o cilios en número
variable, por deformación de la célula (movimientos
ameboides) o por otros mecanismos de propulsión poco
conocidos. Muchas formas carecen de mecanismos de movimiento
activo.
Son también
variables en cuanto a su modo de reproducción. En la
mayoría predomina la reproducción sexual propia
de las células eucariontes. Los ciclos sexuales son muy
diversos así como los mecanismos de reproducción
asexual.
Una característica
común del grupo es la necesidad de medios acuáticos
para nutrirse, de modo que habitan aguas oceánicas y
continentales, suelos y lugares de tierra firme muy húmedos,
o bien son parásitos intracelulares o de tejidos ricos
en agua.
La clasificación
de los protistas es compleja y no bien establecida, además
de discutida por haberse estudiado este reino de organismos
por especialistas de ramas muy diversas de la biología.
Los fósiles en muchos de los filos de protistas son escasos
pero de otros, con cubiertas silíceas o calcáreas,
se dispone de un buen registro y sirven para datar periodos
geológicos en paleontología (foraminíferos,
diatoméas, radiolarios, etc). Las relaciones evolutivas
de los grupos de protistas entre sí son poco conocidas,
así como el origen del grupo en su conjunto. Se sabe
que los otros reinos eucariontes proceden de protistas. Está
clara la relación de las plantas con los clorófitos.
Los animales con lo coanoflagelados.
Los protistas,
son los productores más importantes de los medios acuáticos
(algas uni y pluricelulares), y también son importantes
consumidores en estos ecosistemas. Son causantes de algunas
enfermedades importantes en plantas (tiñas y putrefacciones),
animales (enfermedad del sueño) y humanos (disentería
amebiana, malaria, etc).
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